Poemas sobre mi vida.

Monday, July 14, 2025

Ayúdame

Esa tarde,
después de una larga temporada de decepciones,
llamé a mi abuela.

Me dijo que le rezaría a San Antonio.
Me dijo que encendió el velón rosa, que pagó la misa,
que, apretando sus manos, sintió al arcángel San Rafael.

Pidió con devoción, llamó a mis guías,
pidió a las almas del purgatorio.
Cerrando los ojos, con las manos arriba,
soplando un canto,
pidió que enviara un milagro a su nieta amada,
a su corazón de oro.

Que, por favor,
que por amor a Cristo,
me enviara un gran amor.

—“Hija,
Mija,
Niña”—

—“No se preocupe, que yo le pido a los ángeles,
a la Virgen, a los santos.

No se preocupe, que ellos me ayudan, la ayudan,
la bendicen y le envían ese amor, ¿oyó?

No se preocupe, no se sienta triste,
que yo le pido a la Virgen de Guadalupe,
a Santa Catalina,
al Santo de Padua.”

Me dijo que encendió el velón rojo,
que, sintonizando, escuchó mi horóscopo,
que la tarotista sacó
Il Diavolo,
La Luna,
Il Bagatto;
predijo el 7, el 12, el 15, el 8, el 14.

—¡Abuela! ¡Llovió!
—Es Uriel impulsivo, hija.
—Abuela, entró en la noche un sol, me cegó.
—El querubín descontrolado, mi corazón,
tiró flechazos celestiales;
convirtió el vino en poción.
—¡Abuela!

Los relámpagos alumbraban el cielo,
sentíamos cómo la tormenta nos unía,
sus ojos oscuros evocaban la ternura de un Ailuropoda,
mis ojos eran la mirada de José,
sosteniendo la partitura
"Quam Pulchra es"
para el ángel que la tocaba con un violín,
yo reconocí en el motet de Bauldeweyn su nombre.

Pensé: que llueva por siempre,
que nos bendiga esta agua,
sentí la lluvia como una señal,
con lágrimas,
con el mentón arriba,
di las gracias a las estrellas.

Entendí la tristeza de Dante perdiendo a Beatriz,
rogué a mis guías retenerle,
se ha despedido con prisa,
el tren pasó a tiempo.