Poemas sobre mi vida.

Saturday, September 20, 2025

Avenida 155

Me detuve en una esquina,
miré sin precaución;
encontré la alcantarilla
donde me hundiría.

Sin cerrar los ojos,
ví lo profundo.
tropecé, Caí.

No como quien cae al piso:
caía a un abismo,
de espaldas,
mirando la luz que se alejaba.

Flotaban las últimas partículas lumínicas,
esparciéndose,
revelando el universo
en mis pupilas dilatadas.

No lo dimensioné,
no sentí su amplitud,
su gravedad.

No me detuve.

Caí, me hundí.
No como quien es succionado o absorbido:
era el vacío de Faetón, cayendo en Eridanus.

Con mis manos, dedos y muñecas
ejercía una fuerza decepcionante,
una fuerza que me traicionaba,
que me recordaba mi ambición, mis excesos.

Con pánico
y poco oxígeno,
en un túnel profundo,
desconsolado e injusto,
el agujero negro se expandía.

Sentía lo oscuro de mi aislamiento.
Perdía mi voz,
hallé silencio.
Se desplomaban mis ecos,
desapareció el tiempo.

Caí, descendí.
No como si mi cuerpo fuera alimento del bosque,
sino como desecho.

El cero,
el todo,
la nada.

El pasar de los años,
renunciando a ver amaneceres:
la eternidad, la completa oscuridad.

Sunday, September 7, 2025

Fragilidad en lo infinito

Con tu luz en la oscuridad,
tan coherente para la selva,
diminuta luciérnaga que la encantas con tu resplandor verde.

¿Merece esta densidad, este destello cada noche?

Sin tu voz,
sin tu imagen.
Con tu alma,
con tus palabras,
encuentro el brillo.

Bioluminiscencia que atrae y protege, ¿la selva la valora?

Con tu brújula, a nuestro ritmo.
Sin sentido, deseo volar contigo.

Monday, July 14, 2025

Ayúdame

Esa tarde,
después de una larga temporada de decepciones,
llamé a mi abuela.

Me dijo que le rezaría a San Antonio.
Me dijo que encendió el velón rosa, que pagó la misa,
que, apretando sus manos, sintió al arcángel San Rafael.

Pidió con devoción, llamó a mis guías,
pidió a las almas del purgatorio.
Cerrando los ojos, con las manos arriba,
soplando un canto,
pidió que enviara un milagro a su nieta amada,
a su corazón de oro.

Que, por favor,
que por amor a Cristo,
me enviara un gran amor.

—“Hija,
Mija,
Niña”—

—“No se preocupe, que yo le pido a los ángeles,
a la Virgen, a los santos.

No se preocupe, que ellos me ayudan, la ayudan,
la bendicen y le envían ese amor, ¿oyó?

No se preocupe, no se sienta triste,
que yo le pido a la Virgen de Guadalupe,
a Santa Catalina,
al Santo de Padua.”

Me dijo que encendió el velón rojo,
que, sintonizando, escuchó mi horóscopo,
que la tarotista sacó
Il Diavolo,
La Luna,
Il Bagatto;
predijo el 7, el 12, el 15, el 8, el 14.

—¡Abuela! ¡Llovió!
—Es Uriel impulsivo, hija.
—Abuela, entró en la noche un sol, me cegó.
—El querubín descontrolado, mi corazón,
tiró flechazos celestiales;
convirtió el vino en poción.
—¡Abuela!

Los relámpagos alumbraban el cielo,
sentíamos cómo la tormenta nos unía,
sus ojos oscuros evocaban la ternura de un Ailuropoda,
mis ojos eran la mirada de José,
sosteniendo la partitura
"Quam Pulchra es"
para el ángel que la tocaba con un violín,
yo reconocí en el motet de Bauldeweyn su nombre.

Pensé: que llueva por siempre,
que nos bendiga esta agua,
sentí la lluvia como una señal,
con lágrimas,
con el mentón arriba,
di las gracias a las estrellas.

Entendí la tristeza de Dante perdiendo a Beatriz,
rogué a mis guías retenerle,
se ha despedido con prisa,
el tren pasó a tiempo.

Monday, April 28, 2025

Fioritura, mi primavera de 35

El siguiente, es un poema que le escribí a Fede, una nueva amiga.

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¿Y si esta primavera el destino te sorprende?

¿Y si esta floración te regala una sonrisa constante?

¿Y si con el renacimiento de las flores llegan los poemas que necesitabas leer?

¿Y si, al despertar la naturaleza, empieza también a brillar algo en ti?

¿Y si ves la juventud de las flores moradas en los árboles del parque, y no puedes evitar acercarte a oler?

¿Y si aparece una amiga que ama las montañas y los atardeceres, el parmesano, los caballos, las caminatas, la tranquilidad e ir despacio?

¿Y si lo mejor del verdecer de este año fuera que el destino te sorprende con alguien tan auténtico y noble?

¿Y si ese regalo de la naturaleza florece junto a ti, con palabras y fotos, con su música y comida favorita, con la afinidad de ambas y con la gratitud que le tengo?

A veces, la vida nos regala personas especiales en momentos inesperados. Este poema nació pensando en lo bonito que es compartir los gustos mas simples de la vida con una nueva amiga. ¿Que te ha traído la primavera? Quería compartirlo contigo, como una celebración de la amistad que trae el destino inesperadamente.