Parecía ciego,
me susurraba,
como si quisiera ponerme a prueba.
Destruía todo lo que empezaba,
constantemente inesperado, era el mal.
Siempre presente, en él
y en mí.
Nuestra naturaleza se oscurecía.
Me miraba fijo
mientras yo lloraba.
Porque si elegía, me equivocaba,
cada segundo
presionaba mi alma,
sin límites,
en los abismos,